miércoles, 23 de mayo de 2012

Cómo enseño la lectura en segundo y en tercer ciclos de educación primaria


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Cómo enseño la lectura en segundo y en tercer ciclos de educación primaria

Presento una experiencia sobre cómo realizo la clase de lectura en el segundo y tercer ciclos de Educación Primaria. Incorpora un cambio metodológico al que he podido tener acceso tras la realización de un curso sobre metodología actualizada de la lectura. Los resultados que obtengo son muy positivos.



  • Conceptualización didáctica del constructo lectura
La conceptualización didáctica del constructo lectura al que yo me adscribo compendia dos componentes esenciales: fluidez y comprensión. Cada uno de ellos está compuesto por los siguientes elementos:
- Fluidez: decodificación (precisión), ritmo (velocidad) y expresividad (entonación).
- Comprensión: literal (se refiere a lo que está explícitamente en el texto), inferencial (se refiere a lo que no aparece explícitamente en el texto y requiere que el lector deduzca, infiera, interprete) y valorativa (valoración crítica que hace el lector de lo leído).
  • Principios básicos
Estos son los principios básicos en que me apoyo para llevar a cabo la clase de lectura:
  1. Enseñanza sistemática de la fluidez y de la comprensión lectoras.
  2. Utilización sistemática del modelado. El modelado consiste en explicar al alumnado cómo se realiza lo que le queremos enseñar. Después del modelado, practico con mis alumnos lo mostrado. Finalmente ellos lo aplican de forma autónoma.
  3. Para enseñar la comprensión lectora, utilizo sistemáticamente las siguientes estrategias: lectura anticipatoria (predicción), formulación de preguntas, establecimiento de conexiones entre el texto y la experiencia del alumno, visualización del texto, vocabulario, metacognición (monitorización), organización de la información (idea principal, resumen), realización de inferencias, valoración crítica de lo leído.
  4. Para enseñar la fluidez lectora, utilizo sistemáticamente las siguientes estrategias: a) realización (por mi parte) de la lectura oral del texto ante el alumnado, en la que, a través del modelado, ofrezco un patrón de fluidez lectora. b) Seguidamente, el alumnado realiza la lectura oral del texto de diferentes modos: individual, en parejas, coral…, en la que trata de imitar el modelo ofrecido.
  5. Los diferentes textos (que muestrean toda la tipología textual) utilizados en la clase de lectura son seleccionados de entre los libros del Plan Lector del Centro, en libros de literatura infantil, en otras publicaciones relacionadas con los medios de comunicación y en todo tipo de soportes.
  6. Evaluación del progreso del alumnado en el aprendizaje de la lectura tal y como ha sido conceptualizada.
  • Actividades que desarrollo en la fase previa a la clase de lectura
  1. Búsqueda y selección adecuada del texto que va a ser utilizado. El texto es seleccionado tanto por su calidad como por las posibilidades que ofrezca para la enseñanza de los componentes de la lectura (fluidez y comprensión). Por lo tanto, debe de cumplir una serie de condiciones:
    - El texto seleccionado no puede ser baladí, sino que tiene que tener la suficiente entidad para que el alumnado pueda razonar, inferir, extraer información, resumir, organizar ideas, hacer una valoración del texto a la que pueda aplicar sus propias ideas personales.
    - Debe tener un vocabulario apropiado a la edad y al nivel del alumnado al que va dirigido.
  2. Elección de las estrategias de fluidez y comprensión lectoras que van a ser aplicadas en función del texto seleccionado, ya que cada texto se presta a la aplicación de diferentes estrategias (ya sea por su temática o por su tipología). Por ejemplo, un texto dialogado me facilita la realización de la estrategia del modelado de la expresividad; un cuento me permite la realización de inferencias, valoración, extraer la idea principal, realizar resumen del mismo, visualización…
  • Evaluación
Sobre el texto elegido, realizo una previsión de evaluación, mediante la elaboración de dos preguntas de tipo literal; otra dos, de tipo inferencial y dos de tipo valorativo, a través de cuyas respuestas se pueda comprobar que el alumnado ha realizado la comprensión del texto.
  • Actividades que desarrollo en una sesión de lectura con mi alumnado
El tiempo que dedico a la lectura es de una hora diaria. En cada sesión sigo sistemáticamente los siguientes pasos:
  1. Realización de la lectura anticipatoria (predicción) sobre el texto.
  2. Conexión del texto con la experiencia del niño/a.
  3. Realización de la lectura oral del texto (modelado).
    Aclaración del vocabulario del texto. Cuando realizo el modelado de fluidez lectora, aclaro el vocabulario (vocablos que por su novedad o dificultad necesiten esta aclaración).
  4. Lectura oral por parte del alumnado, que se puede realizar de diferentes modos: individual, en parejas, coral.
  5. Realización del modelado de las estrategias de comprensión que han sido seleccionadas.
  6. A continuación, el alumnado interactúa con el texto a través de la aplicación de las diferentes estrategias de comprensión lectora que han sido trabajadas anteriormente.
  7. Comprobación oral o escrita de que se haya realizado la comprensión del texto trabajado.
 D. Camenforte
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viernes, 18 de mayo de 2012

DEFENSA DE LA PALABRA EDUARDO GALEANO


Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos. Pero “los demás” y “los otros” son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte, o mala suerte, uno se siente identificado, los malcomidos, los maldormidos, los rebeldes y los humillados de esta tierra, y la mayoría de ellos no sabe leer. Entre la minoría que sabe, ¿cuántos disponen de dinero para comprar libros? ¿Se resuelve esta contradicción proclamando que uno escribe para esa cómoda abstracción llamada “masa”? 2. No hemos nacido en la luna, no habitamos el séptimo cielo. Tenemos la dicha y la desgracia de pertenecer a una región atormentada del mundo, América Latina, y de vivir un tiempo histórico que golpea duro. Las contradicciones de la sociedad de clases son, aquí, más feroces que en los países ricos. La miseria masiva es el precio que los países pobres pagan para que el seis por ciento de la población mundial pueda consumir impunemente la mitad de la riqueza que el mundo entero genera. Es mucho mayor la distancia, el abismo que en América Latina se abre entre el bienestar de pocos y la desgracia de muchos; y son más salvajes los métodos necesarios para salvaguardar esa distancia. El desarrollo de una industria restrictiva y dependiente, que aterrizó sobre las viejas estructuras agrarias y mineras sin alterar sus deformaciones esenciales, ha agudizado las contradicciones sociales en lugar de aliviarlas. La habilidad de los políticos tradicionales, expertos en las artes de la seducción y la estafa, resulta hoy insuficiente, anticuada, inútil; el juego populista que permitía otorgar para manipular ya no es posible, o revela su peligroso doble filo. Las clases y los países dominantes recurren a la maquinaria represiva. ¿De qué otra manera podría sobrevivir sin cambios un sistema social cada vez más parecida a un campo de concentración? ¿Cómo mantener a raya, sin alambradas de púas, a la reciente legión de los malditos? En la medida en que el sistema se siente amenazado por el desarrollo sin tregua de la desocupación, la pobreza y las tensiones sociales y políticas derivadas, se abrevia el espacio disponible para la simulación y los buenos modales: en los suburbios del mundo el sistema revela su verdadero rostro. ¿Por qué no reconocer un cierto mérito de sinceridad en las dictaduras que oprimen, hoy por hoy, a la mayoría de nuestros países? La libertad de los negocios implica, en tiempos de crisis, la prisión de las personas. Los científicos latinoamericanos emigran, los laboratorios y las universidades no tienen recursos, el “know how” industrial es siempre extranjero y se paga carísimo, pero ¿por qué no reconocer un cierto mérito de creatividad en el desarrollo de una tecnología del terror? América Latina está haciendo inspirados aportes universales en cuanto al desarrollo de métodos de torturas, técnicas del asesinato de personas e ideas, cultivo del silencio, multiplicación de la impotencia y siembra del miedo. Quienes queremos trabajar por una literatura que ayude a revelar la voz de los que no tienen voz, ¿cómo podemos actuar en el marco de esta realidad? ¿Podemos hacernos oír en medio de una cultura sorda y muda? Las nuestras son repúblicas del silencio. La pequeña libertad del escritor, ¿no es a veces la prueba de su fracaso? ¿Hasta dónde y hasta quiénes podemos llegar? Hermosa tarea la de anunciar el mundo de los justos y los libres; digna función la de negar el sistema del hambre y de las jaulas visibles o invisibles. Pero, ¿a cuántos metros tenemos la frontera? ¿Hasta dónde otorgan permiso los dueños del poder? http://actaliteraria.blogspot.com.es/2011/11/eduardo-galeano.html

jueves, 17 de mayo de 2012

6. MI MAGO ¿Quién soy yo si tiemblo en tu presencia? Me zahieres si eres esquivo, me atolondro ante ti cual paloma ante los diestros halcones de cetrería. ¿Quién soy yo si no me amas? ¡Ay, qué fuertes son los brazos de mi arquero! ¿Quién soy yo sino el nenúfar que desfallece si a tu pecho la estrechas? Si tú no oyes mi cántico la música no existe . ¡Oh, tristísimas noches, con cancelas de hierro en mi garganta¡ Si no paseas las lunas almendradas de tus ojos, estos versos no existen. ¿Quién soy yo si no me lees? Eres Mago, mi Mago: Un día me harás desaparecer entre el fuego de tus venas.

http://actaliteraria.blogspot.com.es/2011/10/maria-teresa-bravo-banon.html

lunes, 30 de abril de 2012

Manifiesto Día Internacional del Libro La lectura: Un sinónimo de felicidad


Sí, he dicho en el título felicidad, esa palabra que, según el diccionario, tiene dos acepciones. La primera, "estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien" y, la segunda, "satisfacción, gusto, contento". Y a las dos conviene el disfrute de la lectura, como todos los aficionados a ella saben e ignoran los iletrados. Éstos creen que detrás de esa palabra, felicidad, se esconde al menos el parto de los montes, las huríes del profeta y el cuponazo. Y, al fin, resulta que, como todo lo humano, la felicidad es algo más modesto y hecho a la medida del hombre. La felicidad puede representarse, por ejemplo, en la luz de la mesilla de noche encendida y, sobre ésta, el libro que estamos leyendo y que, casi desde el principio, nos depara tanto placer que ya andamos temiendo su final. Porque siempre es poco y no mensurable con el reloj el tiempo que se dedica a algo que nos produce goce. Dice Valéry Larbaud en su ensayo Ese vicio impune, la lectura: "La lectura es una especie de vicio, semejante a los hábitos a los que volvemos con un sentimiento vivo de placer, en los que nos refugiamos y aislamos, y que nos consuelan y guardan una oportunidad de revancha de nuestros pequeños sinsabores". Y añado yo que este hábito resulta aún más gustoso si lo formamos en la niñez, época en la que el lector es más activo ante el libro. Así el niño que lee La Isla del Tesoro, lee también su propia obra en colaboración con Stevenson, pues la ha enriquecido con sus experiencias, sentimientos y ensueños, añadiéndole aventuras, episodios y personajes de su propia invención. Y ese mismo lector, cuando abandone la niñez y abra otra vez las viejas páginas de La Isla del Tesoro, volverá a percibir, junto al inagotable tesoro del mundo maravilloso que allí se encierra, el violento perfume de la infancia abolida y ahora recuperada como por arte de encantamiento. Fernando Ortiz